Los que me conocen hace tiempo saben que fumé por casi 20 años, incluso hace unos pocos meses podía llegar a fumarme más de 50 cigarros en una noche.

Durante estos años de fumador algunas veces quise dejar de fumar, más que todo por la presión social y luego por mi salud, pero a pesar que leí mucho al respecto y probé muchas “técnicas” como el uso de un vaporizador, el resultado siempre fue el mismo y continuaba fumando.

No obstante hace unos meses leí algunas cosas que me llamaron la atención y fue por eso que quise combatir mi “necesidad” por fumar (que en realidad era una necedad) y así logré eliminar mi dependencia al cigarro.

Con esto no quiero decir que existe una receta para dejar de fumar, ni que todos los organismos responden a las mismas órdenes para dejar de hacerlo; es más, yo se que a mi me funcionó, pero no sé si mañana vuelva a fumar, pues aunque el ser humano puede darle instrucciones al cerebro, la mente a veces puede traicionarnos.

Primer paso: siempre nos han querido ayudar a dejar de fumar de la forma contraria.

Prácticamente todas las personas e incluso instituciones que nos quieren ayudar a dejar de fumar empiezan por enseñarnos lo mal que hace el cigarro a nuestro cuerpo, pero resulta que eso no genera reacción alguna al cerebro y te voy a decir porqué.

Tengo algunos años especializándome en neuromarketing y una de las cosas que aprendí es que el ser humano responde a las emociones para tomar decisiones.

No voy a profundizar en el tema del neuromarketing, pues posiblemente ya hablaré de eso en otro post, pero básicamente lo que importa para el tema que nos ocupa es que todos los seres humanos tenemos un cerebro reptil que responde a ciertos códigos y es ahí donde entra en juego la familia, la necesidad de trascender y la aceptación social.

Si nosotros nos enfocamos en investigar y aprender sobre cuanto afecta el cigarro a nuestros seres queridos y sobre todo al medio ambiente, vamos a estar enviándole señales a nuestro cerebro reptil que si van a tener alguna incidencia en la toma de decisiones.

Y si a esto sumamos que en la mayoría de los casos nuestro cerebro se puede adaptar más fácilmente al daño propio, que al daño que podamos generar en los demás, los estímulos que estamos dando para dejar de fumar van a ser más afectivos que el simple hecho de pensar que el cigarro es malo para nosotros.

Así que básicamente este primer paso consiste en enseñarle a nuestro cerebro el daño que le hace a nuestros hijos, nietos y/o sobrinos el cigarro que estamos fumando.

Aunque nunca nos hayamos preocupado por el medio ambiente, es bueno contarle al cerebro el daño que le hace el cigarro que estamos fumando a la capa de ozono, cuánto repercute en el cambio climático y también que tan contaminadas estamos dejando los océanos y las playas por culpa del cigarro que estamos fumando.

Cuando miremos a nuestros hijos y nietos, contémosle al cerebro el ejemplo que estamos dando y sobre todo el tipo de planeta que le estamos heredando a causa del cigarro que estamos fumando.

Paso dos: 21 días son suficientes para dejar el hábito de fumar.

Lo otro que he aprendido es sobre las células del cuerpo humano. Pues sucede que una célula tarda aproximadamente 21 días en regenerarse por completo.

Esto lo que quiere decir es que en promedio nuestro cuerpo tarda unos 21 días en adaptarse a cualquier cambio de situación que nos suceda.

Si lo que queremos es que el cuerpo NO nos pida tabaco y nicotina, pues en teoría lo que ocupamos es que las células se acostumbren a vivir sin tabaco y sin nicotina y para eso ocupamos que se regeneren células nuevas que NO requieran esas sustancias en su organismo.

Así que básicamente este paso consiste en decirle al cerebro lo que vamos a hacer y que en 21 días vamos a tener nuevos hábitos.

Tercer paso y final: un día a la vez

Este paso lo encontré en algunos programas que existen sobre adiciones, como por ejemplo el de alcohólicos anónimos y consiste básicamente en vivir un día a la vez.

Para el adicto al tabaco y la nicotina 21 días sin cigarro podrían ser una eternidad y de ahí el éxito de este paso. Si nos enfocamos en el hoy todo va a resultar más fácil.

No sabemos si mañana vamos a fumar de nuevo, es más, no nos debe de importar, la meta es solo por hoy.

No ocupamos decirle a nadie, ni prometerle a nadie que vamos a dejar de fumar, lo único que nos debe importar es que hoy no vamos a fumar.

Cada mañana al levantarte recuerda y repite HOY NO VOY A FUMAR.

Un día a la vez me ha ayudado no solo con el cigarro sino con mi vida en general, aprender a preocuparme solo por el ahora es para mi una de las claves de las felicidad.

Si eres fumador quiero que sepas que yo entiendo tu adicción perfectamente y también se que muchas personas te dicen que dejar de fumar es un asunto de voluntad pero tú y yo sabemos que no lo es.

Dejar de fumar es un asunto de educar al cerebro, enseñarle a desaprender ciertas cosas y aprender otras.

Si tienes alguna consulta sobre el tema no dudes en escribirme siempre será un gusto ayudar a los demás, sino deja un mensaje para saber tu opinión.

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